Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Archivo: Enero 2008

El verano más feliz de mi vida

tropecio 30/01/2008 @ 13:37

Yo tenía 13 años cuando veraneaba en un pueblo de Lugo. Yo era el típico niño rarillo tenia gafas, aparato, estaba flaquito y ojos azules.

Siempre iba a un pub que había en mi pueblo. Un día estaba en aquel pub, a unos metros de un grupo de amigos, pero en aquel grupo había una chica que tenía una pierna escayolada, cuando sonaba la música todos sus amigos se levantaban a bailar y ella se quedaba sola, entonces pensé que no le venía mal un poco de compañía, pero no me atrevía a acercarme, pero lo hice, lo hice de manera como cuando tienes que dar un salto muy alto: una, dos y tres. Yo le daba conversación para que no se sintiera sola, e iba a su casa a verla. Ella vivía en el pueblo, era muy guapa, yo, los primeros días notaba como si quisiera evitarme, como que le daba vergüenza ir conmigo por la calle, pese a que era el único que me ofrecía a acompañarla, pero poco a poco fue cogiendo más confianza, aquel camino era largo y ella aún no se defendía bien con las muletas.

Cada vez que le acompañaba, de camino, no sabía dónde mirar ni qué decir. El tercer y el cuarto día ya hablábamos más y nos reíamos, había más confianza. Ella y yo ya éramos verdaderos amigos. Pero había algo que me atemorizaba, yo sabía que aquella escayola no iba a durar toda la vida. Un día le dije algo que me salió solo:

—Mañana ya no querrás que yo te acompañe. Si lo hicieras, ya no ten-drías más remedio que casarte conmigo, y a mí aún tienen que quitarme el aparato y tú tienes que recuperarte. Pero si algún día cuando seas mayor vuelves a romperte una pierna, llámame, ¿vale?

Así acabo “El verano más feliz de mi vida”.

Un recuerdo de cuando era pequeño

tropecio 28/01/2008 @ 17:16

Yo tenía entre los diez y doce años. Yo iva con los amigos de mi edad, recuerdo, que los mayores siempre pasaban con esas escooters trucadas hasta los diente y pintadas estupendamente, siempre pasaban de "ballo" (de caballito) y cuando aparcaban lo hacían realizando unos invertidos increibles. Yo, a mí amigo alberto siempre le decía: ya llegaremos, bamos que estaba deseando tener su edad y tener una moto para hacer lo mismo.

El recuerdo de Roald Dahl

tropecio 28/01/2008 @ 17:08

Roald Dahl tenía entre los siete y nueve años. Era su primer curso y volvía a casa solo y a pie, atravesando la plaza del pueblo después de clase, cuando, de un modo imprevisto, vio venir a uno de los mayores, un chico de doce años, pedaleando a toda velocidad en su bicicleta carretera abajo a unos treinta pasos delante de Roald Dahl. […] El chico mayor bajaba lanzado por la cuesta, conque al pasar como una exhalación por el lado de Roald Dahl va y se pone a pedalear muy rápido hacia atrás, de forma que el mecanismo de piñón libre de su bici hizo un ruido vivo y trepidante. Roald Dahl se quedó clavado en el sitio, mirándolo sin pestañear. ¡Qué chaval tan estupendo! (exclamó).