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Categoría: Mis textos

La primera vez

tropecio 12/02/2008 @ 08:58

La primera vez que cogí una moto, no me lo podía creer me senía como superior a todo el mundo,yo, que tan solo tenía siete años. Mi tío iva de paquete, de vez en cuando me cogía el manillar y lo que más me decía no corras tanto. Yo estaba más pendiente de que me vieran que de la carretera. Sin embargo ahora que tengo 15 años tengo moto y pa mi es grán cosa pero no tanto como cuando era pequeño.

El verano más feliz de mi vida

tropecio 30/01/2008 @ 13:37

Yo tenía 13 años cuando veraneaba en un pueblo de Lugo. Yo era el típico niño rarillo tenia gafas, aparato, estaba flaquito y ojos azules.

Siempre iba a un pub que había en mi pueblo. Un día estaba en aquel pub, a unos metros de un grupo de amigos, pero en aquel grupo había una chica que tenía una pierna escayolada, cuando sonaba la música todos sus amigos se levantaban a bailar y ella se quedaba sola, entonces pensé que no le venía mal un poco de compañía, pero no me atrevía a acercarme, pero lo hice, lo hice de manera como cuando tienes que dar un salto muy alto: una, dos y tres. Yo le daba conversación para que no se sintiera sola, e iba a su casa a verla. Ella vivía en el pueblo, era muy guapa, yo, los primeros días notaba como si quisiera evitarme, como que le daba vergüenza ir conmigo por la calle, pese a que era el único que me ofrecía a acompañarla, pero poco a poco fue cogiendo más confianza, aquel camino era largo y ella aún no se defendía bien con las muletas.

Cada vez que le acompañaba, de camino, no sabía dónde mirar ni qué decir. El tercer y el cuarto día ya hablábamos más y nos reíamos, había más confianza. Ella y yo ya éramos verdaderos amigos. Pero había algo que me atemorizaba, yo sabía que aquella escayola no iba a durar toda la vida. Un día le dije algo que me salió solo:

—Mañana ya no querrás que yo te acompañe. Si lo hicieras, ya no ten-drías más remedio que casarte conmigo, y a mí aún tienen que quitarme el aparato y tú tienes que recuperarte. Pero si algún día cuando seas mayor vuelves a romperte una pierna, llámame, ¿vale?

Así acabo “El verano más feliz de mi vida”.

Un recuerdo de cuando era pequeño

tropecio 28/01/2008 @ 17:16

Yo tenía entre los diez y doce años. Yo iva con los amigos de mi edad, recuerdo, que los mayores siempre pasaban con esas escooters trucadas hasta los diente y pintadas estupendamente, siempre pasaban de "ballo" (de caballito) y cuando aparcaban lo hacían realizando unos invertidos increibles. Yo, a mí amigo alberto siempre le decía: ya llegaremos, bamos que estaba deseando tener su edad y tener una moto para hacer lo mismo.

El recuerdo de Roald Dahl

tropecio 28/01/2008 @ 17:08

Roald Dahl tenía entre los siete y nueve años. Era su primer curso y volvía a casa solo y a pie, atravesando la plaza del pueblo después de clase, cuando, de un modo imprevisto, vio venir a uno de los mayores, un chico de doce años, pedaleando a toda velocidad en su bicicleta carretera abajo a unos treinta pasos delante de Roald Dahl. […] El chico mayor bajaba lanzado por la cuesta, conque al pasar como una exhalación por el lado de Roald Dahl va y se pone a pedalear muy rápido hacia atrás, de forma que el mecanismo de piñón libre de su bici hizo un ruido vivo y trepidante. Roald Dahl se quedó clavado en el sitio, mirándolo sin pestañear. ¡Qué chaval tan estupendo! (exclamó).

Un domingo en la playa

tropecio 16/11/2007 @ 09:55

He relatado una historia siguiendo la misma estructura que sigue el relato de Juan Ramón Jiménez:

Era un día soleado en la playa. Había niños jugando en el agua y hombres y mujeres tomando el sol, paseando, es decir, un bonito domingo de verano.

De repente, nadie sabe ni como ni por qué desapareció el agua, y el cielo se puso gris. Hubo un momento de intensidad, los niños, corriendo a sus madres llorando, la gente muy asustada, un caos. De repente, una luz deslumbrante, deslumbra a toda la gente.

En pocos instantes todos quedaron inconscientes, pero al poco tiempo, la gente despertaba sin saber lo que había pasado, lo único que sabían es que algo había ocurrido, algo, pero nadie sabia el que, los peces en la arena, los perros buceando en el agua, todo había cambiado.